4 actitudes ganadoras para elevar la productividad

4 actitudes ganadoras para elevar la productividad - Overflow.pe

La productividad y las emociones están atadas de formas increíbles y no en vano se dice que la motivación, esa energía que las conecta en positivo, nos ayuda a incrementar nuestra capacidad de lograr objetivos.

Aprender a desarrollar actitudes ganadoras para incrementar la productividad es parte del proceso humano de desarrollo hacia el éxito.

¿Podemos incrementar realmente la productividad, mejorando nuestra visión sobre nosotros mismos, la vida, las relaciones, entre otros aspectos?

Identificaremos 4 actitudes emocionales ganadoras que nos conectan con la productividad a tope en este artículo.

Y si lo has podido comprobar, no dudes en dejar tu experiencia en los comentarios.

 



Adquirir autocontrol emocional

No podemos cambiar el mundo, pero sí podemos cambiar "nuestro mundo" plagado de emociones que impactan en nuestro emprendimiento.

Aprender a reaccionar como "testigos" es el mejor consejo que puedo dar a los emprendedores que nos cuentan estar presos de las tensiones y necesitan aprender a combatir el estrés.

Muchas veces, la falta de control emocional, resta o disminuye impacto a la tarea de elevar la productividad.

Un buen manejo del autocontrol emocional nos ayuda a:

El autocontrol emocional puede ser la llave para aprender a identificar aquellos síntomas que muestran crisis en los equipos.

Darle calidad al uso del tiempo

El tiempo es un recurso que transcurre de forma independiente. Solo podemos apostar por organizar nuestro tiempo lo mejor posible.

Si las emociones ingresan y las actitudes abandonan las actividades urgentes e importantes que el día a día nos pide resolver, el tiempo se vuelve un problema en contra.

La calidad de tiempo es vital, pero aprender a tener la actitud emocional correcta para con él, nos ayudará a encontrarnos con espacios para la productividad.

  • Si amamos las charlas de café con los amigos, a pesar de tener una lista enorme de pendientes, algo estamos haciendo mal.
  • Si nos obsesionamos por el trabajo y no tenemos "tiempo para nosotros y los demás" nuestras relaciones tarde o temprano decaerán.
  • Necesitamos tener reuniones de trabajo cada vez más efectivas para optimizar nuestro tiempo.



Aportar Flexibilidad

Dentro de las actitudes ganadoras para elevar la productividad, ser flexible implica un tipo de gestión compleja que pocas veces se entiende correctamente.

Una persona que:

  • Deja para después lo que debe ejecutar con premura.
  • No cumple responsabilidades.
  • Exige a los demás pero no brinda resultados bajo exigencia.
  • Incumple y no muestra señales de querer enmendarse o siquiera disculparse.

No está practicando la flexibilidad bajo ningún punto de vista y, tampoco la merece.

La flexibilidad implica cumplimiento, responsabilidad, atención, concentración, dedicación pero... en los tiempos más adecuados, producto de una negociación y sin poner en riesgo el resultado meta.

Cuando la flexibilidad se confunde, el desorden llega, los resultados se transforman en la absoluta nada y todo se perjudica.

Ser flexible es ser responsable a pesar de los pocos recursos de tiempo, dinero, entre otros, que puedan tenerse.

No es fácil aplicar la flexibilidad en entornos productivos, pero es sin duda, un camino muy interesante.

Vencer la mediocridad

¿Cómo asignar a alguien un calificativo tan fuerte como el ser "mediocre" y hacerlo con real objetividad?

No todos estamos capacitados para lograr el mismo nivel de avance, éxito, entendimiento, acción, reacción, aporte, intervención, delegación, entre otras acciones más.

Muchas veces, la mediocridad es asignada por quien evalúa que desde su ritmo, el otro, es mediocre.

Lo correcto, tendría que pasar por evaluar qué tantas veces nos enfocamos en:

  • Barreras mentales que siempre nos imponemos.
  • Negar nuestras capacidades o bloquear las de los demás.
  • Optamos por lo fácil conocido en lugar de lo complejo por explorar.
  • Aceptar situaciones nocivas para no enfrentarnos al cambio.
  • Detener las acciones por que tenemos miedo al éxito.

La mediocridad es un resultado y nace desde los temores, costumbres, formas de pensar cerradas, entre otros aspectos.

Con mucha certeza, puedo decir que este flagelo humano, es el causante de todo aquello que sale mal mientras se está gestando.



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