No confundas la fiebre con la enfermedad

No confundas la fiebre con la enfermedad

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No confundas la fiebre con la enfermedad, es una forma de señalar uno de los principales pro ¿Por qué no nos atrevemos a llegar a la raíz del problema?

Quienes trabajan en medicina saben muy bien que la fiebre es la manifestación de un problema de salud, no la enfermedad o el verdadero problema por resolver, de modo que, los diagnósticos toman relevancia.

En los negocios, en el desempeño emprendedor, en los procesos orientados a crear y producir ideas para el mercado y en general, hasta en la vida misma, ocurre siempre lo mismo: sufrimos de síntomas que esconden situaciones de fondo por revisar.

No confundas la fiebre con la enfermedad

Uno de los especialistas en la búsqueda del trasfondo de los problemas superficiales en las empresas, es el investigador Japonés Kaoru Ishikawa, autor de lo que los especialistas llaman “el gráfico de espina de pescado” o “Diagrama de Causa – Efecto” por su forma y método de preparación.

La cura de la enfermedad

Ishikawa revisó un sin fin de problemas organizacionales e identificó las causas que los originaban, abriendo el panorama a lo que yo llamo, la ciencia de la problemática.

Una visión como la de este administrador japonés, ingeniero químico y gurú de la calidad, busca identificar el origen que manifiesta una crisis determinada, para entender o pararse frente a la oportunidad de resolver la causa y por tanto, eliminar la manifestación.

Cuando decimos “no confundas la fiebre con la enfermedad” nos enfocamos en eliminar la superficialidad, consecuencia directa de un problema muchas veces profundo, oculto o que está allí, pero nadie ha visto.

Para emprender el desafío de curar una organización, necesitamos enfocarnos en las personas, en cómo interpretan la realidad que comparten, en el aporte y la forma cómo resuelven las crisis internas y también, en cómo los desafíos que vienen del exterior, les impactan y permiten desarrollarse o no.

¿Qué fiebres se manifiestan en las organizaciones?

Si seguimos con la metáfora acerca de la fiebre y la enfermedad, podemos hacer una lista de situaciones importantes a continuación, para identificar qué podría estar ocurriendo en nuestros negocios:

  • Ansiedad por la velocidad en la toma de las decisiones.
  • Ausencia de interrelación positiva entre áreas.
  • Envidia profesional.
  • Verticalismo exagerado que anula el aporte de equipo.
  • Miedo al desarrollo del liderazgo integral a todo nivel.
  • Falta de comunicación real y fructífera.

Encontrar la causa, elimina la fiebre

Entre otros, esta es una lista de evidencias, manifestaciones o superficialidades que afectan el desempeño de las organizaciones y que podemos llamar fiebres en los negocios, pues de un modo u otro, ocultan problemas reales y profundos, que debemos encontrar.

Aplicaremos la máxima: No confundas la fiebre con la enfermedad, para una a una hacer obvia la problemática por resolver. Toma en cuenta el mismo orden establecido en el item anterior.

  • Los equipos pierden tiempo de forma individual, pero se angustian al reunirse para tomar decisiones. Muchos problemas, necesitan invertir tiempo en analizarse e inclusive en convivir con ellos, antes de que puedan resolverse. Por lo general, cuando una solución se decide muy rápido, y se pone en ejecución sin mayor énfasis en la comprensión, la problemática se agudiza. El problema real, es que el liderazgo, necesita controlar e integrar más elementos de juicio.
  • Muchos de los procesos que creamos, nos están alejando de la “parte humana” en la interrelación, y eso, causa disminución de las habilidades blandas (fundamentalmente sociales) que garantizan más del 90% del éxito en los equipos.
  • Una persona que envidia a otra, necesita resolver en su interior, el estrés que le causa, confundir su visión: en lugar de valorarse por sí mismo, se mide, bajo el desarrollo que otra persona ha obtenido, sin poner atención a sus propias deseos de crecimiento personal, en los que ni si quiera piensa.
  • La definición de escalafones, cuando responde a la creación de títulos sin merecimiento, o estructuras sin responsabilidad real, sólo crean una verticalidad que limita, bloquea, complejiza y además, cuesta demasiado.
  • El verdadero liderazgo desea obtener el cambio positivo y permanente a favor del equipo. Esto no tiene que ver con “quitarle el puesto al jefe”, aunque el “jefe del jefe” pretenda que un líder, es un buen candidato. Evitar las riñas por miedo a la presencia de rivalidades, y enfocarse en el desarrollo del liderazgo integral, transforma las organizaciones y crea múltiples oportunidades, sin conflictos.
  • La comunicación es la base de toda solución a la problemática particular de un emprendimiento. Así como funciona en las parejas y en las familias, las empresas, que también reúnen personas con intereses distintos, necesitan de aquella para mejorar la forma cómo aplican la máxima: “No confundas la fiebre con la enfermedad”.

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