Duplicar aquello que nos llevó al éxito

Duplicar aquello que nos llevó al éxito

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Como emprendedores a veces nos gana el deseo de renovar todo tipo de acciones, buscando nuevas evaluaciones y formas de gestionar nuestro día a día.

“Duplicar aquello que nos llevó al éxito” es una frase de impacto que nos debe acompañar siempre.

El objetivo es aprender a eliminar la costumbre de acumular resultados de diverso tipo, pasando por alto “el cómo lo hicimos”, cuando en realidad, lo importante es, volver sobre las acciones que nos ayudaron a alcanzar los mejores resultados.



Duplicar aquello que nos llevó al éxito

Son muchos los momentos en que tuvimos éxito en nuestro quehacer emprendedor, aquí te presentamos algunos ejemplos:

  • Cuando logramos alcanzar una meta personal o en equipo.
  • Al resolver un problema con un cliente.
  • Cuando entendimos cómo mejorar un proceso.
  • Tras un acuerdo importante con un proveedor.
  • Al alcanzar una mejor presencia en un canal de distribución.
  • Cuando optimizamos un proceso, su costo y rentabilidad.
  • Luego de la contratación de nuevos trabajadores con excelente perfil.

Este tipo de momentos, nos hacen sentir bien y eso nos llena de seguridad para continuar con nuestro trabajo, por que las motivaciones en el emprendimiento, surgen del éxito que alcanzamos como responsables de la gestión, de las operaciones o de las decisiones.

Más cuando:

  • El mercado se pone duro y las ventas caen.
  • La estadística de quejas se dispara.
  • Encontramos procesos duplicados o triplicados en nuestra organización.
  • No logramos encontrar al proveedor adecuado.
  • Debemos retirar productos de las principales tiendas.
  • Nuestras ventas suben pero nuestro margen baja.
  • No logramos cubrir la vacante que necesitamos.

Estos eventos, que corresponden a “la otra cara de la moneda”, suele “ayudarnos” a olvidar las emociones positivas, instalar un impacto neutralizando y al final de cuentas, prescindir de aquellas decisiones, coordinaciones y acciones que antaño, nos ayudaron, de modo que buscar nuevas estrategias, surge como el camino más viable, cuando no es la única opción.



Olvidamos cómo logramos fluir hacia los mejores resultados

Solemos entrar en procesos complejos donde sin control, podemos arriesgar lo avanzado, hacer surgir tensiones, reclamos innecesarios, distracciones centradas en conflictos internos, y por lo tanto, no solucionan nada.

Si esto te ocurre, es porque probablemente, estés buscando nuevos caminos para los problemas de siempre, cuando tú, ya recorriste soluciones que te permitieron resolverlos.

Duplicar aquello que nos llevó al éxito, supone tomar conciencia de la historia de nuestro negocio y enumerar estos episodios de éxito, como parte del “saber hacer” del negocio.

Es allí que el aprendizaje de los equipos bajo tu liderazgo, es importante, a pesar de que la tendencia sea caer en la búsqueda de las nuevas ideas o estrategias, antes de reconocer las similitudes en eventos anteriores y actuar en consecuencia.

Finalmente, necesitamos aprender algo sobre los procesos: Si la problemática no se resuelve, los problemas vuelven a manifestarse.

¿Cómo lograr duplicar el éxito?

Para duplicar aquello que nos llevó al éxito, una buena guía de herramientas incluye:

  • Valorar el aprendizaje de la compañía en forma de una casuística recurrente, una especie de manual de buenas decisiones, donde se narre de forma breve y concisa, cómo se alcanzaron los mejores resultados.
  • Instalar esta habitualidad en todas las áreas y puestos, a nivel de equipo y de forma individual.
  • Si se trata de algo nuevo, transformarlo en un reto donde todo el equipo sienta por un lado la responsabilidad de encontrar una solución, y al mismo tiempo, el reto y rol que suponen “hacer historia” en el equipo.

Muchos de los problemas que surgen día a día, vienen de hechos o aspectos que no se han identificado de forma coherente, es decir, sobre los cuales no se habla, se prescinde o no se les tiene “mapeados”.

¿Qué beneficios supone duplicar aquello que nos llevó al éxito?

Los siguientes:

  • Reducir los tiempos de respuesta ante la necesidad de soluciones válidas.
  • Integrar a los trabajadores en equipos que razonen sus acciones.
  • Registrar la memoria de la empresa, mientras el éxito está ocurriendo.
  • Volver a alcanzar el éxito en cada proceso, hecho, decisión y acción.

¿Qué riesgos tomar en cuenta?

  • Pasar por alto cuando realmente se necesita, para un nuevo problema, una nueva solución.
  • Confundir la revisión de los antecedentes de éxito, con la negativa a recibir nuevas formas de actuar.
  • Que no sepamos que el problema es otro y por tanto, no se alcance la solución, repitiendo una fórmula que estuvo pensada para otras condiciones.

Duplicar aquello que nos llevó al éxito, exige de nosotros y nuestros equipos, una constante evaluación de cada situación, para poder aplicar con inteligencia, mucha capacidad de retroalimentación, las mejores decisiones, mientras seguimos aprendiendo.

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