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Ser un imán de buenas voluntades

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La vida ha cambiado y ser un imán de buenas voluntades, puede significar la diferencia entre lograr o no, alcanzar un estado de bienestar, una meta o la armonía entre nuestro interior y el exterior, tanto en asuntos simbólicos, económicos, o sociales y otros más.

Por lo tanto, necesitamos enfocarnos en atraer hacia nuestra vida emprendedora, las mejores actitudes, ya sea de nuestra familia, amigos, clientes y personas que en el futuro podamos conocer.

Estoy hablando de ir más allá del networking, de la amistad y sus características, del sentido del amor en familia.

Necesitamos aprender a pedir algo que no tenemos, donde no necesariamente, hablemos de dinero, ventas, servicios o productos.



Ser un imán de buenas voluntades

Vamos a examinar de qué va esta frase que suena genial y al mismo tiempo necesita explicaciones y compromisos para materializarse.

Hablemos del Ser

Se habla del Ser como la respuesta a un mundo desintegrado, excesivamente concentrado en el envase, o que a nivel individual reacciona desde la imagen externa hacia afuera, solo por conveniencia y con un marcado ego y egoísmo.

El ser, es todo lo contrario y expresa en sí mismo un balance, un reto en permanente concepción y un camino de beneficios por dentro y por fuera, para sí y para los demás.

Convertirse en un imán

Qué agradable es ser frecuentado para obtener palabras de aliento, motivación, conceptos, ayuda emotiva, soporte y aprendizaje, y si eso es el significado de ser un humano-imán, me quedo con ello porque puedo sentir que aporto.

Sin embargo, en el fondo, un imán no es imán si no se concibe una realidad doble, es decir, el foco de atracción entre dos personas, como mínimo.

Seamos entonces, una sociedad donde como pares, atraigamos lo mejor hacia nosotros y también, respondamos con lo mejor hacia los demás.

Ser un imán de buenas voluntades tiene más de interno que de externo.

Vivir alrededor de buenas voluntades

Aquella frase de «dar de pescar en lugar de pescado» me hace pensar siempre, en estar frente a un símbolo de buena voluntad, más coherente y menos extinguible.

Por un lado, observo coherencia por que cuando ejercemos la voluntad en positivo, vamos a sembrar algo valioso en el otro ser, y no algo que el otro ser consumirá hasta quedarse nuevamente en el mismo estado de carencia.

Pienso en la carencia económica, pero también en la que sufre una persona sin paz, sin hogar, aunque viva junto a sus consanguíneos bajo el mismo techo.

Entiendo que nadie es capaz de vivir así – alrededor de buenas voluntades-, si no existen personas con corazones por encender, impactar, doblegar y por supuesto sacar del egoísmo, es decir, de una vida pensada en la ausencia de solidaridad o emocionalidad social.

E insisto, no se trata de dinero (solamente), sino de tener la voluntad (despertar hacia y desde el otro), de sembrar para que esa cosecha, siga avanzando.



¿Cómo ser un imán de buenas voluntades en los tiempos actuales?

Para ejercer como un imán de acciones positivas, necesitamos:

  • Ayudarnos primero, para poder ayudar en mejores condiciones.
  • Aportar con ideas que transporten energía en los demás.
  • Ser conscientes de la energía que surge cuando damos y recibimos.
  • Aprender a recibir.
  • Eliminar el ego para poder ayudar sin reparos, peros u objeciones.
  • Aprender a intercambiar energías de modo que surjan beneficios mutuos sostenibles.

Ser además, el nudo que vincula una red de buenas voluntades

El concepto de red es muy útil para muchas cosas, sobre todo cuando nos impactamos por detalles a nivel de la interrelación que podemos establecer como seres humanos.

Ser nudo significa estar dispuesto a sostener armónicamente a diversos grupos de personas, con necesidades, aportes latentes, intenciones positivas y sobre todo capaces de dar, para que puedas distribuir esas energías.

En el trabajo de equipos, existen personas así, que nos demuestran estar al tanto del otro y de quién puede ayudar, estar atenta de los problemas, para inyectar soluciones, convocando a quienes manejan mejor los momentos críticos.

Lo contrario  también se nota, y el mundo muchas veces se va de bruces, porque no se detiene a ver qué útil es convertirse en el nudo y entender que el nudo, da poder, da soporte y es una condición muy humana.

No me refiero a seguir un cliché, una ruta fría sin consideración y sólo para cumplir con el molde o quedar bien ante los demás, cuando por dentro hay vacío, me refiero al verdadero camino de la integración.

Si están dispuestos a ser un imán de buenas voluntades, deberán también estar dispuestos a dar, recibir y transportar ese tipo de energías, con el mayor entusiasmo posible.

 

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