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Vender nuestra empresa: 5 aspectos por considerar

Vender nuestra empresa no fue el objetivo para el cual la fundamos, tampoco lo que queremos hacer en medio de la crisis que vivimos, pero puede ser el camino de una solución adecuada.

Para lograrlo, siempre es bueno asesorarse por un staff de abogados con experiencia, por ejemplo, en Madrid AbogadosdeEmpresa.com un sitio de Corporate Counselors que encontramos en Internet, nos podrán asesorar sobre la compra venta de empresas, una mirada legal importante, para todos los emprendedores de España, Europa y otras partes del mundo.

En este artículo, vamos a evaluar los condicionantes de este tipo de decisión y analizar qué estrategias pueden ayudarnos a llegar a la acción de venta de nuestra empresa en las mejores condiciones posibles.



Vender nuestra empresa: 5 aspectos por considerar

Para vender una empresa, con el marco o panorama que vivimos hoy debemos considerar:

  1. Que nuestra empresa sea formal y tenga la mejor evaluación.
  2. Realizar las correcciones y formalizaciones correspondientes.
  3. Aportar con la definición de planes vigentes y futuros.
  4. Tener claramente identificada la base de datos de clientes.
  5. Contar con un análisis financiero en las mejores condiciones.

1. Que nuestra empresa sea formal y tenga la mejor evaluación.

Vender nuestra empresa como parte de un acto formal, implica mayores beneficios, dado que la variedad de acuerdos a las que puede llegarse, está a su vez, inmersa dentro de un espacio formal.

Opciones como:

  • Vender sin perder el control de la Gestión
  • Mantener el empleo
  • O conservar una participación mínima de acciones, como para rentabilizarlas en el mediano y largo plazo.

Son posiciones muy interesantes sobre cómo un proceso de compra venta puede tener una mirada estratégica y financiera

Algunos procesos de venta, podrían implicar entregar conocimiento y la imposibilidad de replicar un negocio similar en un lapso amplio de tiempo, de modo que si recibimos ese tipo de oferta, resulta obvio pensar -por negociación- en un incremento del precio, dado el interés en las restricciones.

Comprar en el espacio informal, puede resultar un mal negocio para vendedores y compradores de empresas.

2. Realizar las correcciones y formalizaciones correspondientes.

Si lo que haremos es un intercambio perfecto de dueños, por decir, trasladando las acciones que nos permiten ejercer como dueños mayoritarios, a otra persona o empresa, lo más probable es que, se nos exija realizar correcciones formales a la estructura de la empresa.

Esto puede implica decisiones de downsizing, reestructuración, modernización previa, simplificación de procesos, auditorías y reparación de políticas, entre otros.

Algo así como si se tratase de un saneamiento integral aplicado al interior del negocio, de modo que el comprador pueda validar que lo que va a adquirir inicia en un estado de posibilidades de mejor panorama.

Si ya lo hiciste, al momento de tu oferta y cuentas con los documentos que constanten las acciones a modo de planes correctivos recientes, pues en buena hora porque podrás "golpear" con una mejor oferta.



3. Aportar con la definición de planes vigentes y futuros.

Si vamos a vender nuestra empresa a un postor exigente y nuestra cifra va a ser "pesada", contar con una operatividad exitosa, centrada en planes en ejecución y todo un enfoque estratégico viable de futuro, nos suma muchísimo.

Eso no significa que vaya a ser más fácil, pero sin duda alguna creará mayor valor e interés en jugadores comerciales interesados en empresas que son capaces de rendir en el corto plazo.

Además, asegurarte que el liderazgo es exitoso y los equipos altamente efectivos, continuarán vigentes y motivados después de la compra y traslado, es un gol de media cancha para tu intención de venta.

Optimizar al máximo la operatividad en términos de equipos de personas y resultados minimiza muchos riesgos en la venta de nuestro negocio a todas luces.

Por si te preguntas, acerca de una eventual situación de para, que la compra va a reactivar, lo más probable es que a este último le interese la foto final antes de la cuarentena y la fuerza del equipo al reactivar el negocio.

 

4. Tener claramente identificada la base de datos de clientes.

En realidad lo más valioso cuando tomamos la decisión de vender nuestra empresa, tiene relación con los clientes:

  • Niveles de ventas altos.
  • Ciclos de cobranzas cortos.
  • Niveles de incobrables bajos.
  • Volúmenes de pedidos constantes y en crecimiento.
  • Rentabilidad en ascenso.
  • Un ratio de propiedad a favor del negocio.
  • Un excelente manejo de los flujos de efectivo.

Y por supuesto, una base de datos bien ordenada, clasificada e integrada en todas las acciones de marketing, publicidad y ventas de la empresa por vender, de modo que en realidad, antes de que se trate de un proceso en el cual vender nuestra empresa, sea uno donde quieran comprárnosla.

5. Contar con un análisis financiero en las mejores condiciones.

Para vender nuestra empresa con el mejor de los resultados, las finanzas deben estar relucientes, por decirlo de alguna forma.

En el punto anterior, hemos destacado el impacto de los clientes en las ventas y en algunos ratios financieros comentados de forma intuitiva.

Lo más importante en cuanto al espacio financiero de una empresa en venta es:

  • Un orden y claridad total en todos los aspectos financieros y contables de la empresa.
  • Cero contabilidades y cuentas dobles o paralelas.
  • Inversiones de respaldo con lógica y coherencia que estén rindiendo.
  • Propiedades en infraestructura, si existen, que sean productivas, con el máximo nivel de ocupabilidad.
  • Y lo más importante, ideas, planes y personas totalmente alineadas en un equipo financiero inteligente que siempre esté monitoreando el desarrollo.

¿Y si logramos vender nuestra empresa qué sigue?

Vender un nuestro negocio, cuando estamos enfocados en realizar otra inversión, cambiar de vida o simplemente jubilarnos después de años y años de esfuerzo disciplinado, puede significar el merecido éxito que buscamos.

Y si bien, el concepto de éxito no es el mismo para todos, una buena venta sin obligaciones adicionales, que nos deje una robusta cuenta de banco, nos apetece a todos.

A veces vendemos porque nos hace falta oxígeno, reconectarnos o meditar saliendo del día a día lleno de estrés, que nos ha vencido.

Sea lo que fuere, bueno, malo o indiferente, necesitamos rediseñarnos, preocuparnos por nosotros y ocuparnos en lo que sigue, en el más breve plazo posible, de modo que este proceso no nos genere depresión, culpa o arrepentimiento.

¿Qué implica no vender nuestra empresa?

Hemos visto 5 criterios a considerar para aportar al éxito de este tipo de negocios, pero lo cierto es que el riesgo de fracasar en el proceso.

Si las cosas andan tan bien como para darse, pero el mercado no se conecta con la oportunidad, debemos estar atentos si el liderazgo podrá sostener el negocio y la desmotivación que el eequipo puede acumular por la intención.

Si el caso fuese que los sustentos no dan para vender la empresa, inclusive bajo el costo, por su estado incoherente y malos resultados, en algunos países la solución pasa por adjudicar el negocio a los principales acreedores, antes de declararse en quiebra inminente.

 



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