¿Importa el dinero para emprender?

¿Es necesario el dinero para emprender?

Dinero para emprender

Muchos inician su vida en el emprendimiento buscando dinero para hacer realidad el sueño de una empresa. La idea de negocios revisada con datos e información sobre el papel debe transformarse en una oficina si o si. Y no es que esté mal.

El financiamiento disponible u oferta de créditos va desde los préstamos privados, familiares y de amigos, hasta las ofertas formales del sistema financiero. Todas pasan por evaluarte como sujeto de crédito, o evaluar la idea que tu negocio futuro y qué tanto «funcionará» para devolver el préstamo.

¿Y quién sabe lo que va a ocurrir en el futuro?

Emprender desde el dinero únicamente, puede añadir mayores riesgos, a una actividad que de por sí ya los tiene. Así que motivados por la duda, exploraremos algunas ideas importantes antes de ir al Banco buscando dinero.

¿Sabemos realmente cuánto cuesta un proyecto de negocio?

Puedo asegurar que lo que sabemos realmente sobre cuánto cuesta un proyecto de negocios, tiene relación con nuestra visión de éxito futuro, con un momento determinado específico y con la información relativa y temporal que utilizamos. ¿Esa es la misma visión que el evaluador del Banco?

Te sorprendería saber la cantidad de proyectos que van por dinero al Banco y no lo obtienen.

Más cuánto nos costará el negocio en realidad, es todo un misterio, sobre todo cuando la puesta en marcha ocurre. Quizá no nos hemos puesto a pensar en este tema por mucho tiempo, pero justamente el tiempo afecta la determinación de los costos y suele cambiarlo todo, inclusive ceder ante esa gran tentación de cambiar los planes.

Por lo tanto, un proyecto empieza en un costo A y sin duda alguna puede terminar en un costo B, y hasta transformarse de un proyecto X a uno Y. Sólo por la variable tiempo o sólo por un cambio de Visión o quizá porque otros asuntos relevantes cambiaron.

La definición de todo o la indefinición de nada

Enfocarse por varios meses en la determinación de un proyecto no tiene sentido si luego, la velocidad con la cual se implemente hará que la información base tenga que ser descartada.

Si los precios de los proveedores cambian y nuevos desafíos ingresan al mercado, desde la rivalidad de competidores o los cambios en la demanda simplemente ¡estás frito!

Ahora mismo pienso algo más: ¿Tiene sentido si además, aunque lo hagamos rápido, no tenemos las «bases» de información suficientemente evaluadas? 

Adentrarse en la complejidad de la proyección completa de una futura actividad empresarial centrado únicamente en la planificación financiera o en la definición de todo el proyecto, puede llegar a ser un dolor de cabeza.

¿Y que ocurre si eso es lo único que hemos aprendido a hacer por años y años de años, siempre y de toda la vida?
(¿Se nota que le puse énfasis?)

Aún así, muchos lo hacen convencidos de que ese es el camino. Y no diré que no lo es. Sólo diré que existen mejores alternativas.

A veces en la práctica no puedes determinar cuánto cuesta algo por el solo hecho de que o no sabes quién te puede ayudar o sabiéndolo, nunca lo ha hecho antes.

Tiempo versus dinero

Nos resulta claro entender, además, que es necesario invertir tiempo, dinero y esfuerzo. Sabemos que «emprender» significa en pocas palabras que «las cosas no llegan de la noche a la mañana» que «todo toma tiempo» y que probablemente demoremos mayor o menor tiempo, en alcanzar lo que deseamos, según el nivel de enfoque y ganas que dediquemos.

Quizá nos topemos con un asesor, con proveedores, con nuevos socios, con las demandas de los futuros clientes, con la necesidad de crear un nombre, una marca, todo el diseño, un sitio web, en fin. ¿Bastante trabajo por delante cierto? Sin embargo, como emprendedores, la emoción por lograr aquello en lo que hemos decidido enfocarnos es más fuerte y entonces: ¡Arriesgamos y empezamos a actuar!

¿Y si el tiempo durante el cual aprendes también cuesta? ¿Y si todo depende de muchas más personas además de las de tu equipo? ¿Y si en lugar de actuar estás esperando a que las cosas sucedan? ¿Cómo impacta eso en la necesidad de dinero alrededor de tu negocio? ¿Cuántas personas o empresas están dispuestas a esperar a que llegue el momento perfecto?

¡No me tomes por pesimista. Sólo le busco tres pies al gato… a la forma de siempre!

El dinero cuesta más o se agota inmediatamente:

  • Cuando el tiempo transcurre.
  • Si se guarda para esperar el momento de utilizarlo
  • Si utilizándolo, se emplea en asuntos vinculados a «plazos» equivocados (financiar el corto plazo con préstamos de largo plazo por ejemplo)
  • Si en un horizonte nulo de ingresos, lo ahorrado se va como el agua por una cañería, gracias a un grifo abierto (los gastos que no esperan)

¿No sería mejor alejarse de ese escenario perverso?

Para que el dinero no te cueste, o para que te cueste lo menos posible, debes tener claro si necesitas de la planificación o de la investigación para después de ello, añadirlo al conjunto de variables por gestionar.

Préstamos y Ahorros versus Ventas

La naturaleza del dinero más dañina que podemos adquirir es aquella que iguala negocio, plan, visión y emprendimiento con dinero e inicio de operaciones. Aquella que prescinde del potencial de las ventas y la capacidad comercial, que genera el dinero más barato del universo: el dinero del cliente en nuestras manos, gracias a una decisión de compras.  No existe ningún préstamo ni tampoco capacidad de ahorro alguna que supere un flujo constante de ventas. ¡Piénsalo!

Saber cuidar el dinero para esperar el momento perfecto de gastarlo o desarrollar con éxito aquello que lo genera o atrae: ¿cuál es tu enfoque?

Éxito financiero y la toma de decisiones

Aprender a controlar la liquidez (o disponibilidad de dinero en efectivo), identificando la diferencia entre tenerlo disponible, identificarlo como «ganancias» o saber que con ese dinero se cumplirán las obligaciones del negocio significa pensar en cultura financiera. Aprender sobre el dinero implica aprender sobre algunas cosas interesantes: Entender que haber logrado una cuota alta de ventas, no implica necesariamente, haber generado una alta cuota de rentabilidad, menos aún tener crecimiento.

A veces por resolver lo urgente, descuidamos atender lo importante, y ello usualmente termina configurando la opción más cara. Por lo tanto debemos analizar con frialdad si el tiempo, esfuerzo, dinero y acciones emprendidas, realmente están dando los frutos que deseamos cultivar o existen opciones de menor esfuerzo que pueden lograr lo mismo o llevarnos a mejores resultados.

Lo que acaban de leer, aplicado a las empresas en marcha, es totalmente válido. Es útil para aquellos emprendedores que necesitan reconectar la máquina productora de éxito en su negocio. ¿Será lo mismo si me interesa empezar desde cero un nuevo negocio?

Les aseguro que en la realidad, las finanzas son una consecuencia, una actitud luego de la puesta en marcha. Antes, sólo son proyecciones por cumplir. Y aquello de cumplirle a las finanzas no te hará millonario, probablemente ordenado sí, quizá consecuente también, pero no millonario.

¿Qué compran los clientes?
Los clientes buscan satisfactores que les permitan resolver necesidades, no compran por dinero ni intercambian el suyo por más de lo mismo. Sin embargo muchas veces se piensa así desde el emprendimiento.

¿Compran los clientes por dinero o lo utilizan para algo más que comprar productos y servicios?

A menos que hablemos del mercado B2B y aún así, con ciertas limitantes específicas (que trataremos en próximos artículos), estamos llegando al punto y si lo has notado ya, entonces vamos por el buen camino. Los clientes no compran dinero, tampoco lo utilizan para comprar aspectos tangibles o intangibles asignados a productos o servicios según corresponda.

Las personas buscan adquirir satisfacción plena, coherencia entre sus necesidades y su estilo de vida, entre sus presupuestos y el acceso a los productos y servicios que les puedan crear las experiencias deseadas. Esto ocurre tanto si el beneficio es directo como indirecto.

Dinero versus Ideas y satisfactores

Siguiendo el razonamiento anterior, el dinero es también una consecuencia. Lo primordial es encontrar aquellas ideas que generen inmediata aparición de mercados y éstos, puedan estar formados por personas yendo detrás de la satisfacción plena.

Sin ideas, el mundo del comercio (en cualquiera de sus formas y manifestaciones) no tendría sentido. Si sabes cómo llegar a desarrollar las mejores ideas entonces sabes investigar con agilidad y actuar con rapidez, enfocado en tus futuros clientes. De esta forma cuando llegues a la fase del dinero podrías obtener inversionistas interesados, socios o aliados comprometidos con tu proyecto. De hecho en el mundo emprendedor de hoy, el giro ya se ha dado. ¡No te lo pierdas!

Espero que estas ideas les hayan sido útiles…¡los esperamos en los próximos conversatorios y talleres!

Sergio Gonzalez
Director Overflow

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