Pensar en grande siempre será la mejor idea, si se trata de reflexionar nuestro rol emprendedor, en los negocios. Y lo es, porque nos ayuda a llegar más allá de nuestras primeras reflexiones.
Cuando estés frente al desafío de crecer, de cambiar, de tomar una decisión y con todo ello, visualizar tu emprendimiento en el mejor nivel, piensa en grande, y obtendrás grandes resultados y energías.
Pensar en pequeño, te mantendrá en una economía subsistencia, dependiendo de la generación de otros ingresos para poder “tapar huecos”, “apagar incendios” o invertir en forma espaciada en negocios que no crecen.
Pensar el grande, el secreto de los emprendedores mega exitosos
En definitiva, pensar en grande no se trata solo de ampliar físicamente el negocio, sino de construir una mentalidad que permita tomar decisiones que favorezcan la expansión, la delegación y el valor añadido, lo que a su vez hace que el negocio pueda realmente crecer, impactar y diferenciarse.
1. Al pensar en grande superamos nuestras limitaciones mentales.
Pensar en grande implica trascender los límites autoimpuestos que muchas veces surgen del miedo al crecimiento, la sobrecarga personal y la falta de confianza en la capacidad de expansión. Cada uno de los puntos que mencionas refleja una mentalidad que se enfoca en lo pequeño, en lo inmediato, en lo limitado, en lugar de visualizar un futuro que involucra delegar, diversificar y escalar. Al quedarnos atrapados en las tareas cotidianas o en los problemas inmediatos, perdemos la capacidad de ver las oportunidades que vienen con un enfoque expansivo.
2. Pensar en grande, nos impulsa hacia el éxito
Es importante aprender a identificar qué caracteriza pensar en grande. Identificar entre cada uno de nuestros pensamientos emprendedores, si estamos del lado de una mentalidad millonaria o de quien se hunde en suposiciones que no le dejan crecer y tener éxito multidimensional.
Esta es la relación de ideas que podemos tomar para pensar en grande y crecer:
- No debo ser el único en mi negocio.
- La marca, debe orientarse a difundir los valores, ventajas y beneficios.
- Debo orientarme al cliente y desarrollar nuevos productos y servicios siempre.
- Necesito vencer el miedo a crecer.
- Tener socios no debe darme miedo, no tenerlos me debe angustiar.
3. ¿En qué debo enfocarme para pensar en grande y crecer?
Solo pensando en grande puedo descubrir y analizar, dónde estoy y hacia dónde debo llegar, es por ello que esta lista nos ayuda a consolidar ese interés naciente que debe aportar a una definición de negocio más grande:
- Es importante y vital, formalizar todo mi conocimiento en mi negocio.
- Si soy capaz de enseñar, puedo ser capaz de aprender a delegar con éxito.
- Enseña mejor, quien aprende mejor.
- Debo aceptar que mi negocio puede y debe evolucionar.
- Uno de los aprendizajes más importantes al que debo acceder es a los modelos de negocio.
- Los esquemas de rentabilidad son también una forma de desarrollar estrategias de crecimiento.
- Desarrolla las competencias adecuadas para ser emprendedor.

4. Pensar en grande no significa pensar o ejecutar sin sustento
La gestión, administración, dirección y en general todos los conocimientos de la ciencia administrativa, nos enseñan que cada definición, necesita un sustento de soporte y que debemos ser capaces de evaluar y tomar las mejores decisiones, frente a cada necesidad organizacional, que aporte a cada meta del negocio.
Cuando definimos una línea de pensamiento orientada a pensar en grande, lo primero que nos debe saltar a la cabeza es: vender.