Muchos emprendedores saben que la carrera por sostener la economía de su negocio arranca “desde cero” todos los inicios de mes y que la frase de impacto de hoy: “Priorizar con inteligencia financiera cuenta” puede aprenderse de la peor manera posible si no hay enfoque en la inversión, en el gasto y en las negociaciones, sobre todo.
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Priorizar con inteligencia financiera ¿de qué va?
Cuando pensamos en desarrollar un emprendimiento, muchas veces, el “lado financiero” importa para los trámites, la primera etapa o cuando los pagos están por vencer, sin embargo, esa mirada tan necesaria – que sí, podría especializarse- a veces no tiene un especialista a la mano, pero sí debe tener un enfoque claro y respetado de forma transversal.
Hoy vamos a examinar como priorizar con inteligencia financiera aporta valor interno y externo si hablamos de salud económica en los negocios.
¿Cuál es tu principal defecto cuando se trata de dinero?
Priorizar con inteligencia financiera puede suponer atacar como primera instancia ese defecto que puede “vaciar la caja” dedicándola a asuntos por fuera del negocio o esa costumbre de “no poner el ojo” donde el negocio “no engorda”. Al analizar defectos – un asunto que no gusta- la relación con el dinero es fundamental.
Muchos emprendedores podrían tener alguna de estas falencias:
- Tratar a las tarjetas de crédito como dinero real.
- No enfocarse en las ventas sino en el gasto.
- No seleccionar al equipo adecuado desde una mirada de productividad.
- Desconocer al cliente y sus comportamientos en su rol de mercado y demanda.
- Gastar en lo personal, el dinero del negocio.
Cuando el autoconocimiento mide tu desempeño, este tipo de descubrimientos, gestionados para mejorar, pueden explicar soluciones implícitas importantes.
Rectificar puede suponer crear revisar una política fuerte versus una fuente cuando se trata de priorizar con inteligencia financiera
Una política fuerte se diferencia de la “política fuente” porque la primera “corta el descontrol de mala forma” y la segunda “inspira el crecimiento o el desarrollo elevando la confianza” en gran parte se trata de una comparación que necesita priorizar con inteligencia financiera para impactar.
Por ejemplo, si queremos establecer rangos de gestión de dinero para mandos medios, podemos establecer reportes de corto plazo y exigencia de autorizaciones de rango superior para montos mayores de S/. 1000 acaso si nuestro presupuesto de gasto – por señalar una cuota – llega a los S/. 10,000.
Si por el contrario, solicitásemos “firma del gerente” para resolver compras urgentes desde los S/. 50, la necesidad de fricción sería elevada, causando que esa “política fuerte” incorpore un mal clima laboral en los mandos medios.
No somos una beneficencia
Muchos emprendedores no llegan a mirarse al espejo para decirse esta frase porque manejan el negocio “en solitario” y sus decisiones podrían estar inundadas de criterios amicales y no empresariales. Exceso de gastos sin retorno, amiguismo, apoyo externo sin sentido, como los “gastos hormiga” que ni se controlan por considerarse “pequeños”, pueden desestabilizar el estado de los pagos que sí importan.
Cuando entendemos que el negocio tiene un único beneficiario – el negocio en sí mismo- y hablamos de priorizar con inteligencia financiera las acciones y decisiones, hasta el Gerente general debe ordenarse y “parar la mano” para dar respiro al flujo de efectivo.
Por esta razón es que, en los negocios más pequeños, es importante establecer “sueldos” para que esos “límites” permitan a los dueños, orientar “su dinero” en el espacio personal y dejar que el negocio siga su rumbo de crecimiento orgánico.
Nuestro negocio cumple primero la meta
Lo mejor que le puede pasar al dinero de una empresa es crearse conforme a un plan de trabajo ordenado y persistente. Priorizar con inteligencia financiera significa que ese dinero debe originarse desde una meta de ventas. Y esas ventas, responder a un análisis que enlace: producto/servicio – mercado – ventas.
Primero cumplir la meta, significa enfocarse sin distracciones y ver todas las formas inteligentes de lograr cada suma en la caja de la empresa. Y sí, claro que puedes venir de las peores experiencias, pero pregúntate si detrás cumpliste o no una meta.
Muchos emprendedores no establecen metas y por tanto no trabajan “hacia atrás” todo lo necesario para identificar el “checklist” que te ayudará a lograrlas.
El equipo debe impactar en las ventas sin excusas
Priorizar con inteligencia financiera también significa aceptar que cada persona y rol dentro de la empresa, cada función en tu organigrama o cada pensamiento en cada reunión debe aportar calidad que se transmite al cliente, quien, en consecuencia, tomará la decisión de comprar.
El precio es el adecuado cuando el valor es real, viene desde la labora de un equipo que impacta decididamente en las ventas. Sí, puede que como tal “no venda” si hablamos del proceso, procedimiento o función específica, pero no debe estar alejado del servicio, de la integración de atención al cliente y de la respuesta inmediata si algo falla.
Un equipo que aplique los mejores criterios, sobre todo aquellos impartidos de la mejor forma, por el liderazgo establecido (dentro, alrededor y hacia el equipo) aportará sin duda, a la economía del negocio.
