Cuando empezamos a preguntarnos como adquirir las mejores conductas sobre todo duraderas, para forjar nuestra vida o en nuestro caso, acentuar un estilo de vida emprendedor exitoso, es cuando nos topamos con una idea genial: ser persistente es vital.
También nos referimos a ser persistentes cuando somos: constantes en nuestros esfuerzos, tenaces ante los desafíos, determinados a pesar de los obstáculos, perseverantes en nuestras metas, resilientes frente a las dificultades, firmes en nuestras convicciones, obstinados en lo que creemos, insistentes con nuestras ideas, y comprometidos con lo que queremos lograr sin rendirnos fácilmente.
Te recomendamos leer: Alcanzar el éxito al emprender es posible: 8 poderes
¿Cómo ser persistente en los negocios y ganar en el proceso?
Ser persistente no es algo que surja de una noche para el día siguiente o que nazca contigo a menos que en tu historia personal se te haya educado de modo tal que estés habituado o acostumbrada a obtener las cosas por tu propio esfuerzo, confiar en ti durante el proceso y encontrar o procurarte disfrute, emoción y premios personales que nunca deben faltar.
Hoy veremos a través de 4 claves importantes que no muchos exploran, porqué ser persistente es un mejor camino:
1. Condiciones para ser persistente en la vida son útiles en muchos espacios.
Si eres padre, o líder de un equipo, encontrarás que la persistencia puede ser una cualidad muy importante para todos los hijos que tienes, sean de sangre o laborales. Así que como emprendedor, dueño de un negocio ya sabes de qué se trata primero: de contagiar.
Y es que existen por lo menos dos condiciones importantes para echar a andar este tipo de energía: ser un padre/líder respetuoso de las capacidades de quienes tienes a cargo, sentir familiar y personal el aporte de la persistencia en la vida y apostar por rodear de motivación en torno a ella a quienes te rodean.
Por lo tanto, los espacios donde se valore, aporte y construya desde el liderazgo y la guía este valor humano, tendrán mucho mayor éxito en adquirirlo y ponerlo en práctica.
2. Ser persistente es un asunto de “querer es poder” y de “probar es mejorar”.
La voluntad hace mucho como “gasolina” de una persona con esta cualidad, y es además la pauta para no abandonar el enfoque en insistir en algo, sobre todo cuando se sabe de los beneficios o del poder a favor de tus objetivos que tendrá siempre marchar hacia delante tras el logro que deseas para tu negocio, vida familiar, personal o laboral y profesional.
Pero querer es una actitud que trae detrás un poderoso convencimiento que por lo general correspondiente al hecho de visualizar el logro. Ser persistente entonces está muy condicionado a esa imagen de éxito que saben disfrutar quienes se apoyan en ella para seguir adelante.
Los emprendedores que persisten en realidad están ajustando cada etapa que miden, encontrando las diferencias con su visión de éxito y realizando las mejoras que necesitan para lograrlo. Cuando te nutres de tu Yo Insistente y tu vitalidad es persistente, ves tu trabajo y negocio como una escalera de retos alcanzados siempre.
3. Autoestima, autoconfianza, seguridad y persistencia van de la mano siempre.
Quien no se siente capaz, lo sepa o no, lo tenga a flor de piel o no, de seguir adelante en algo, porque otra cosa “le gana” no va a disfrutar jamás el beneficio emocional de lograr y alcanzar tras la persistencia.
Quien tiene demasiado ego como para ver lo que otros pueden mostrarle para mejorar, alcanzar y lograr, por más inicio persistente que tenga, va a diluir sus energías. Las emociones ayudan a la persistencia, pero persistir necesita mucha autoestima, autoconfianza y capacidades relacionadas con la gestión de seguridad.
No puedes avanzar mucho respecto de algo importante (en la vida y los negocios) si todo lo percibes como inseguro, capaz de restar, imposible de aceptar, y jamás te das la oportunidad de al menos “ingresar a esos espacios nebulosos” para explorar y llegar a acuerdos con otros o contigo mismo (en tu mente), el espacio más importante donde la persistencia debe instalarse.
4. Ser persistente necesita una estrategia constante de refuerzos.
Cuando uno es persistente y finalmente logra algo, “el cuerpo te pide premio”. Una forma de hallarlo – la más habitual – es el descanso, el relax y las actividades (¡sanas por favor!) que te ayuden a recuperar energías invertidas (nunca gastadas) y ampliar tu campo para “visionar”.
Esto lo sabemos quiénes somos “tercos en la vida” y vamos a por nuestros objetivos, aunque parezca que nos hemos detenido en el intento.
Dicho de otro modo, recuerda algo importante: ¡Te debes premiar cada vez que al ser persistente obtienes lo que buscabas! pero jamás entres en espacios emocionales negativos si no lo haces, o por lo menos, no te quedes allí por mucho tiempo.
La estrategia de refuerzo para quien adopta el criterio de la persistencia como estilo de vida base en su enfoque integral al vivir, lo va a necesitar siempre.

Aquí tienes 7 ejemplos concretos de cómo aplicar esa estrategia de refuerzos para una vida persistente:
- Al terminar una semana intensa de trabajo en tu emprendimiento, regálate una tarde sin culpas para disfrutar de una película, una caminata o una salida especial que te relaje y recargue.
- Si logras cerrar un trato, alcanzar una meta o concretar una tarea difícil, anota tu logro en un diario de avances y celébralo con algo simbólico: una comida que te guste, una publicación en redes o simplemente compartiéndolo con alguien importante para ti.
- Después de superar una etapa desafiante en un proyecto personal, programa un día sin agenda para hacer algo que normalmente postergas: leer, dormir un poco más o explorar un nuevo lugar.
- Si sientes que estás perseverando, pero aún no logras resultados, cambia tu diálogo interno: reconoce tu esfuerzo, haz pausas activas, respira profundo y recuerda lo lejos que ya has llegado.
- Usa un sistema de recompensas: por cada tres días de trabajo disciplinado, date un pequeño premio personal que te motive a continuar sin desgastarte emocionalmente.
- Comparte tu progreso con una comunidad o grupo de apoyo que valore la persistencia. Esto refuerza tu identidad de alguien constante y te mantiene inspirado con ejemplos similares.
- En momentos de frustración, en lugar de castigarte emocionalmente, recurre a actividades que te devuelvan claridad: meditación, escribir tus emociones o conversar con alguien que te anime a seguir.